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Ergonomía práctica

Cómo elegir una silla ergonómica

Una buena silla no obliga al cuerpo a adaptarse: permite ajustar el asiento a tu altura, tu mesa y tu forma de trabajar. Estas son las decisiones que realmente importan antes de comprar.

Silla ergonómica con respaldo y ajustes

Empieza por el ajuste, no por el aspecto

Altura del asiento

Debes apoyar los pies por completo, con las rodillas cerca de los 90 grados. Si la mesa es alta, puede hacer falta un reposapiés.

Profundidad

Entre el borde del asiento y la parte posterior de la rodilla deberían quedar aproximadamente dos o tres dedos.

Apoyo lumbar

Debe coincidir con la curva baja de la espalda y mantenerse en contacto sin empujarte hacia delante.

Qué mecanismos merece la pena buscar

ElementoQué comprobarCuándo es especialmente útil
Respaldo reclinableQue acompañe el movimiento y pueda regularse en tensión.Jornadas largas y cambios frecuentes de postura.
ReposabrazosQue permitan relajar los hombros sin chocar con la mesa.Uso intensivo de teclado y ratón.
Asiento regulableAltura suficiente para tu cuerpo y, si es posible, profundidad ajustable.Personas altas, bajas o sillas compartidas.
Base y ruedasCinco apoyos, movimiento estable y ruedas apropiadas para el suelo.Suelos delicados o desplazamientos habituales.
No existe una postura perfecta para ocho horas. La mejor silla es la que facilita cambiar de posición, levantarte y volver a ajustarte sin esfuerzo.

Errores frecuentes

Lista rápida antes de decidir

Mide la altura de tu mesa, comprueba el rango de regulación, revisa que el apoyo lumbar quede a tu altura y confirma que puedes devolverla si no se adapta bien. Para trabajar varias horas al día, prioriza ajustes y estabilidad frente a adornos o acolchados muy blandos.

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