Ergonomía práctica
Cómo elegir una silla ergonómica
Una buena silla no obliga al cuerpo a adaptarse: permite ajustar el asiento a tu altura, tu mesa y tu forma de trabajar. Estas son las decisiones que realmente importan antes de comprar.
Empieza por el ajuste, no por el aspecto
Altura del asiento
Debes apoyar los pies por completo, con las rodillas cerca de los 90 grados. Si la mesa es alta, puede hacer falta un reposapiés.
Profundidad
Entre el borde del asiento y la parte posterior de la rodilla deberían quedar aproximadamente dos o tres dedos.
Apoyo lumbar
Debe coincidir con la curva baja de la espalda y mantenerse en contacto sin empujarte hacia delante.
Qué mecanismos merece la pena buscar
| Elemento | Qué comprobar | Cuándo es especialmente útil |
|---|---|---|
| Respaldo reclinable | Que acompañe el movimiento y pueda regularse en tensión. | Jornadas largas y cambios frecuentes de postura. |
| Reposabrazos | Que permitan relajar los hombros sin chocar con la mesa. | Uso intensivo de teclado y ratón. |
| Asiento regulable | Altura suficiente para tu cuerpo y, si es posible, profundidad ajustable. | Personas altas, bajas o sillas compartidas. |
| Base y ruedas | Cinco apoyos, movimiento estable y ruedas apropiadas para el suelo. | Suelos delicados o desplazamientos habituales. |
Errores frecuentes
- Comprar por una etiqueta “ergonómica” sin revisar los ajustes.
- Elegir un asiento demasiado profundo.
- Subir los reposabrazos hasta encoger los hombros.
- Pagar por un reposacabezas que nunca se utilizará.
- Olvidar la altura y el borde del escritorio.
- No comprobar el peso máximo recomendado.
Lista rápida antes de decidir
Mide la altura de tu mesa, comprueba el rango de regulación, revisa que el apoyo lumbar quede a tu altura y confirma que puedes devolverla si no se adapta bien. Para trabajar varias horas al día, prioriza ajustes y estabilidad frente a adornos o acolchados muy blandos.
